Qué no hacer tras una ruptura

Seis normas que deberías seguir para que el proceso de duelo sea más fluido

19 / dic / 17
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Una ruptura no es un fracaso. No es una zancadilla del destino de la que uno deba lamentarse. Una ruptura es un regalo para tu crecimiento personal, aunque suene extraño. Es un regalo para ti, a pesar del dolor que conlleva, porque al superar la situación te darás cuenta de que ya no eres la misma persona que entró en él.

 

Cuando una relación de pareja termina, es de esperar que nos sintamos desorientados, tristes, llenos de ansiedad y superados por la incertidumbre en un mar de interrogantes. Esa desesperación nos puede llevar fácilmente a hacer y pensar cosas que acabarán haciéndonos más daño.

El psicólogo y autor Christian de Selys considera que el dolor es nuestro mejor maestro, forma parte del crecimiento, así como las crisis forman parte de la propia vida. Negarlo, o tratar de evitarlo, es un camino más que a la larga lleva a la infelicidad, porque habrás desperdiciado valiosas oportunidades de crecer y de fortalecerte.

En su libro Amor y desamor expone 6 normas básicas que te ayudarán a que el proceso de duelo se alo más rápido e indoloro posible. Te las resumimos a continuación:

 

1. NO DISIMULES TU DOLOR

Actúa con naturalidad. De Selys propone que te tomes una hora cada día en la que puedas dar rienda suelta a tu dolor. Sin embargo, eso no significa que el resto del día tengas que fingir. En absoluto. Debes ser capaz de comunicarte, de expresar lo que sientes y de actuar con coherencia. Nunca fingiendo lo que no sientes, y menos mintiéndote en un vano intento de eliminar el dolor que de verdad está fluyendo en tu corazón.

 

2. NO LO LLAMES NI LO BUSQUES

Este es el punto en el que más fácil es caer después de una ruptura, y el que deberías tener escrito en una cartulina gigante en la pared para que nunca se te olvide.

De Selys dedica un capítulo entero a este tema «Contacto Cero», porque es algo realmente importante. No caigas en la tentación de comunicarte con la persona de la que te acabas de separar, ni de cotillear sus redes sociales o tratar de pasar por una zona que frecuenta con la intención de que os crucéis. No mires sus fotos en Facebook, ni estés pendiente a sus comentarios en Twitter, revisándolos cada dos por tres con la esperanza de saber qué hace, con quién está, qué está viendo por la tele… No acrecientes tu dolor mirando lo que cuelga en Instagram, ni estando pendiente de su última conexión de WhatsApp.

No busques a tu ex y menos todavía lo llames, para decirle que la relación se merece otra oportunidad, que sea lo que sea lo que haya pasado, eso va a cambiar… No. No lo hagas. Si vuestra relación puede renacer en una segunda versión, ampliada y mejorada, estarás aniquilando las oportunidades que tenías, si sigues por el camino del agobio y de la desesperación. Piensa que la otra persona también lo está pasando mal. Está, seguramente, en un mar de dudas, por lo que, lo mejor que puedes hacer es prometerte cumplir esta norma, porque, además, pase lo que pase después, esta habrá sido la mejor opción.

 

3. NO TE ENFOQUES EN TU EX PAREJA

Queda claro que no debes buscar contacto, pero tampoco debes intentar saber lo que hace ni cómo le va a través de amigos comunes. No des rienda suelta a tu faceta detectivesca, aunque te lo pida tu instinto. Es duro, pero has de mantenerte en la posición firme de no utilizar cualquier excusa para obtener información sobre tu ex pareja tras la separación. Está claro que, si tenéis hijos en común o asuntos que tratar, será inevitable cierto contacto, pero no hagas que tu estado de ánimo, que tu felicidad, que tus ganas de vivir, estén condicionadas por lo que hace o deja de hacer esa otra persona. Estoy hablando de la correlación negativa, el fenómeno que hace que te sientas mal cuando te enteras de que tu ex ha pasado página, porque ha conocido a alguien con quien es feliz, ha ascendido en su trabajo o se ha ido a hacer un hermoso viaje con sus mejores amigos. Tienes el foco puesto en el otro de modo que no te permites ser feliz ni sentirte bien porque el protagonismo en tu vida lo tiene el otro y si las cosas le van bien, tú te hundes. Y de la misma forma, con sus degracias te alegras.

Tu felicidad no debe depender del otro, ni de nadie, porque en realidad la felicidad está en tu interior. Sí, es una frase manida, pero es la verdad. Todo dependerá del cristal con el que mires el mundo. 

 

4. NO OS HAGÁIS AMIGOS DE LA NOCHE A LA MAÑANA

Es posible que fuerais muy amigos antes de ser pareja, e incluso siéndola, pero tras una ruptura, las cosas cambian. La relación que os unía ha desaparecido y no se puede pretender que de repente podáis actuar cómo simples amigos, con total naturalidad. Aún hay un proceso que pasar y unas heridas que sanar. Y ni se te ocurra planear una cita doble. Por mucho que te fuerces a pensar lo contrario, será doloroso ver a la persona con la que supuestamente ibas a compartir el resto de tu vida, ligando libremente con alguien que no eres tú. 

Con esto no digo que nunca vayáis a ser amigos, al contrario, pero es necesario que antes transcurra un tiempo prudencial y además tendrás que trabajar en ello. Sobre todo, después de haber trabajado en tu propia recuperación y hayas aprendido todo lo que el proceso de separación tenía preparado para ti. De hecho, fantasear con establecer amistad con tu ex es una especie de estrategia del inconsciente basada en la creencia de que, con el tiempo, esa persona volverá a enamorarse de ti.

 

5. NO HABLES MAL DEL OTRO

En ocasiones puede ser difícil, especialmente si ha habido una infidelidad o algún tipo de traición como detonante de la ruptura. Es normal que tengas que hablar de temas delicados a la hora de expresar lo que sientes y por qué, pero siempre centrándote en tu propio ser, que es el que te ha de importar, no aprovechando la ocasión para deshacerte en un mar de críticas y de malas palabras hacia la otra persona. Mientras lo hagas, no estarás pasando página, no habrás asumido el proceso y no podrás seguir hasta la siguiente fase.

Ahora te mereces el protagonismo de tu vida, y el foco ha de estar centrado en ti, en tus pensamientos y en tus deseos. 

 

6. NO PRACTIQUES SEXO CON TU EX

Tanto si tienes opciones de restablecer la relación, como si vuestros caminos ya se han separado definitivamente, esta nunca es una buena decisión, sobre todo al principio, cuando las heridas están abiertas. Tener relaciones esporádicas con un ex es algo más habitual de lo que debería, algo en lo que podemos caer ante inseguridades, por miedo a lo que el futuro nos depare en la siguiente fase vital, y que no va a ser bueno para ninguno de los dos. Si vuestro destino es estar juntos de nuevo, deja pasar ese tiempo mágico, ese Contacto Cero que sane lo que se dañó, que os haga reencontraros con una nueva perspectiva, con renovadas energías. Y, si en el fondo sabes que no tenéis futuro, no multipliques el dolor dejándote llevar por esta tentación cargada de miedos y culpabilidades. Debes aceptar que se marcha de tu vida (y tú de la suya) para que podáis avanzar, atravesar el proceso de duelo amoroso como toca, y pasar a la siguiente fase. 

 

 

 

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