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¿Qué es un therian? Empatizamos con esta nueva identidad

La palabra therian ha llegado a nuestro vocabulario para quedarse. Pero ¿qué es un therian? Un therian no es solo una persona que se disfraza o actúa como un animal. Es alguien que se siente identificado psicológica o espiritualmente con uno de ellos.

Este fin de semana, cientos de therians participaron en diversas concentraciones en distintas ciudades de España. Muchos de ellos, luciendo máscaras, collares y colas; y comportándose como cualquiera de nuestras mascotas.

Lejos de juzgar o intentar buscar explicaciones psicológicas, sociales o, incluso políticas, que justifiquen la aparición de los therians, lo que pretendemos con este post es acercarnos a este fenómeno a través de la empatía.

Para ello, nos apoyaremos en el libro El genio de la empatía, de la doctora Judith Orloff, como guía para entender cómo acercarnos a los demás, más allá del juicio.

Los puntos clave de El genio de la empatía

Más entidades, ¿más empatía?

Estemos de acuerdo o no, la sociedad ha dejado de dividirse únicamente en hombres y mujeres. En los últimos años, hemos visto emerger, o más exactamente, hacerse visibles, identidades que trascienden a este binomio. Y, curiosamente, cuantas más se visibilizan, más sentimiento de rechazo nos generan. Cuando debería ser al contrario: la visibilidad debería acercarnos y no separarnos.

Estas semanas es un therian, pero ya lo fue una persona homosexual hace cuarenta años, o alguien que se identifica no binaria hace cinco: nuestra primera reacción siempre suele ser la misma: incredulidad y, en el peor de los casos, burla.

Pero lo que nos propone Judith Orloff en El genio de la empatía no es analizar y entender qué es un therian; es algo más esencial: ponernos en la piel de ese therian y reconocer lo que siente. En definitiva, practicar la empatía.

Y es que la autora lo deja claro desde el inicio del libro. Vivimos unos tiempos salvajes marcados por la polarización, la división y la adicción en los que solo la empatía es garantía de supervivencia.

Un poder más allá de la compasión

Judith Orloff presenta la empatía como una habilidad que podemos desarrollar progresivamente para transitar tanto las adversidades como la felicidad, en comparación con la compasión, que principalmente significa sentirse apenado por los problemas o el malestar de otra persona.

Empatía y compasión están estrechamente, pero se diferencian de forma muy sutil. La empatía se define como la capacidad de sintonizar con las emociones de otro, una manera de “sentir con él”. Implica conectar primero con su perspectiva y su vivencia emocional.

Por ejemplo, imaginemos un therian que decide mostrarse públicamente en una concentración, sabiendo que puede ser objeto de miradas, comentarios o burlas. Practicar la empatía no significa compartir su identidad ni comprenderla por completo, sino percibir la vulnerabilidad que implica exponerse así. Es reconocer el posible miedo al rechazo, la necesidad de pertenencia o el alivio que puede sentir al encontrarse con personas afines. Ahora bien, Orloff también advierte que la empatía requiere equilibrio: debemos aprender a mantener esa sintonía sin identificarnos hasta el punto de absorber el malestar ajeno. Conectar sin perdernos.

La compasión, en cambio, implica “sentir por” la otra persona y dar un paso hacia la ayuda. En el caso que nos ocupa, la compasión podría traducirse en intervenir, ofrecer apoyo o simplemente defender su derecho a expresarse. Aquí no se trata de experimentar lo que él siente, sino de responder con amabilidad y respeto a su situación. Con la compasión mantenemos una cierta distancia emocional, lo que reduce la probabilidad de absorber el estrés del otro. Es una forma de cuidado que protege tanto a quien sufre como a quien acompaña.

Cultivar la empatía no significa ser una persona anodina o socialmente correcta. Más bien, se trata de una especie de entrenamiento para ser un guerrero pacífico. Implica dar y cuidar con intención.

Es probable que al leer este post, la empatía no sea exactamente lo que tú piensas que es. Como indica El genio de la empatía, se trata, efectivamente, de la sensibilidad para compartir la alegría y las penas de otras personas. Y sí, te permite percibir las necesidades de los demás para poder ayudarlos. Pero también significa ser compasivo con aquellos que son diferentes, e incluso, con lo que no te gustan.

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