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San Valentín: ¿Eres una persona limerente?

Este San Valentín recomendamos el título Enamoramiento extremo del Dr. Tom Bellamy

Si el año pasado hablamos sobre la importancia de quererse a uno mismo en el contexto del día de San Valentín, hoy nos adentramos en un concepto quizá menos conocido, que podría situarse en el extremo opuesto de esa idea.

Nos referimos a la limerencia, el eje central del título Enamoramiento extremo del doctor en neurociencia, Tom Bellamy, una de nuestras novedades del próximo mes de marzo.

La limerencia, término acuñado por la profesora Dorothy Tennov en la década de los 70, es un estado mental de enamoramiento profundo, involuntario y obsesivo hacia otra persona a la que se denomina “objeto limerente” y que muchas personas experimentan en las primeras etapas del amor. Un fenómeno que puede intensificarse especialmente alrededor del Día de San Valentín, cuando la atención hacia las relaciones románticas aumenta.

Entre sus síntomas característicos se encuentran los pensamientos intrisuvos sobre el objeto limerente, el cual es una pareja sexual en potencia; una aguda necesidad de reciprocidad de sentimientos igualmente fuertes; o una dependencia exagerada del estado de ánimo en función de las acciones que el objeto limerente lleve a cabo, esto es: euforia al percibir reciprocidad, devastación al sentir desinterés.

Cómo empieza la limerencia

A priori, leyendo estas características puede resultar complicado distinguir la limerencia de otros estados o impulsos como el deseo sexual o el propio amor romántico.

El Dr. Tom Bellamy explica en Enamoramiento extremo que la limerencia se desarrolla a partir de tres elementos: destello, esperanza e incertidumbre.

El destello es esa chispa íntima y difícil de definir que solo surge con ciertas personas que encajan con una “huella” inconsciente, generando una intensa reacción emocional y física al estar cerca de ellas.

Tras percibirlo, la mente limerente evalúa la esperanza de reciprocidad, prestando atención extrema a gestos y palabras del objeto limerente; cualquier señal positiva intensifica la atracción, mientras que el desinterés la frena, y esta interpretación puede variar desde un optimismo exagerado hasta lecturas casi delirantes, sin necesariamente derivar en conductas patológicas.

La incertidumbre aparece cuando hay dudas sobre la reciprocidad o barreras que impiden actuar, como mensajes ambiguos o obstáculos externos, lo que alimenta la obsesión y las fantasías.

La combinación de estos tres factores crea un ciclo de atracción que evoluciona con el tiempo, transformando la euforia inicial en un estado mental alterado y, si se mantiene demasiado, potencialmente tóxico.

¿Soy una persona limerente?

El Dr. Tom Bellamy incluye en Enamoramiento extremo un cuestionario para determinar si alguna vez has experimentado limerencia. Solo tienes que anotar las respuestas verdaderas y falsas y consultar los resultados.

  1. Cuando estoy con esta persona, se me atenazan los nervios y me altero; mi corazón se acelera, me agito y me siento torpe.
  2. Cuando es alegre y amigable conmigo, siento euforia y un «colocón».
  3. Cuando muestra una actitud fría hacia mí, me domina la ansiedad y siento pánico..
  4. El mundo entero parece más brillante y colorido desde que nos conocimos.
  5. Siento más energía y optimismo desde que nos conocimos.
  6. A veces anhelo estar a solas para poder pasar tiempo fantaseando con esta persona.
  7. En mi mundo, no hay nada que pueda desear más que estar en su compañía.
  8. Es una persona extraordinaria, y me congratula que yo me dé cuenta de ello mientras que otra gente es incapaz.
  9. A menudo me preocupa si le gusto tanto como deseo gustarle.
  10. Cuando siento ansiedad, consigo calmarme al revivir un encuentro alegre con esta persona.
  11. Con frecuencia ensayo mentalmente hipotéticas conversaciones entre nosotros dos.
  12. Siento la obligación de compartir secretos íntimos con esta persona.
  13. Reviso compulsivamente sus redes sociales para tratar de sentirme más cerca.
  14. Desde que nos conocimos, no tengo ningún interés romántico hacia nadie más.
  15. Mis sentimientos hacia esta persona son mucho más intensos que cualquier otro interés en mi vida.
  16. De veras quiero que esta persona sienta lo mismo por mí que yo.
  17. Frecuentemente me cuesta concentrarme en lo que hago porque me distraigo pensando en esta persona.
  18. Ahora la mayoría de películas y canciones románticas me hacen pensar en esta persona.
  19. A veces siento (o me gusta fingir) que está conmigo en espíritu aunque estemos separados.
  20. Cuando vivo una nueva experiencia, inmediatamente me pregunto qué pensaría esta persona.
  21. Sus cosas y los lugares en los que ha estado tienen un significado especial para mí.
  22. Aunque me lo proponga, con frecuencia soy incapaz de dejar de pensar en esta persona.
  23. Me avergüenza la intensidad de mi flechazo e instintivamente lo mantengo en secreto.
  24. A veces descuido mis responsabilidades para tener más contacto con esta persona.
  25. Siento celos intensos o una abrumadora ansiedad si flirtea con alguien.

Si has respondido «verdadero» a 15 o más preguntas, es muy probable que seas limerente. Bellamy matiza que este cuestionario no proporciona un diagnóstico psicológico, pero sí es una buena forma de averiguar si sientes afinidad por la tribu de la limerencia.

La limerencia es un fenómeno que, aunque poco comprendido, afecta a millones de personas en algún momento de su vida y puede intensificarse en momentos cargados de simbolismo romántico como el Día de San Valentín.

Tom Bellamy, en su libro Enamoramiento extremo, analiza este estado desde la perspectiva de la neurociencia y ofrece claves para entenderlo y gestionarlo.

Aprenderás qué lo promueve, cómo reconocerlo en ti y en los demás, cómo manejar sus fases más adictivas y, sobre todo, cómo superarlo para construir relaciones más equilibradas y satisfactorias.

Gracias a un enfoque práctico y basado en evidencia, este libro se convierte en una guía útil para quienes buscan transformar un amor obsesivo en conexiones más saludables y duraderas.

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