Hacer un poquito es mejor que no hacer nada

Descubre la estrategia de los minihábitos

10 / ene / 22

 

¿Cómo vas con tus propósitos del nuevo año? ¿Alguno se sigue resistiendo? 

La gente piensa muy frecuentemente que ellos mismos son la razón de que no puedan conseguir cambios permanentes, pero el problema no reside en ellos, sino en la estrategia que aplican. Se pueden conseguir grandes cosas sin sentir la culpa, la intimidación ni los fracasos repetidos asociados con esas estrategias, tales como el «motivarse», los propósitos, o incluso los «tú solo hazlo». Para hacer que los hábitos duren tienes que dejar de luchar contra tu mente.

A través del libro Mini hábitos de Stephhen Guise, descubrirás que cumplir con un minihábito requiere un esfuerzo tan nimio que es imposible flaquear.

El concepto
Un minihábito es una conducta positiva muy pequeña que te obligas a adoptar todos los días. Los pa­sos pequeños funcionan siempre y los hábitos se construyen por la constancia, de manera que los dos tenían que estar juntos. De hecho, son una historia de amor, según Stephen Guise, mejor que la de la saga Crepúsculo.

Para conseguir más ideas sobre los minihábitos, visita www.minihabits.com.

Cerebro lento pero estable
El cerebro humano es estable y lento para los cambios; tiene sus rutinas y un marco que le permite responder co­herentemente con el mundo. Tener un cerebro lento para los cambios es frustrante a veces, pero en su conjunto eso es algo altamente beneficioso. Imagina que tu vida y tu perso­nalidad pudiesen transformarse de la noche a la mañana, ¡te volverías loco!
Una vez que hayas desarrollado con éxito nuevos hábi­tos saludables, todo se vuelve más fácil. Cada mañana pue­des levantarte, tomar un desayuno nutritivo y luego acudir al gimnasio automáticamente, en lugar de sostener una lucha interminable con tu cerebro.

Motivación vs fuerza de voluntad
La motivación no es nada de fiar porque se basa en cómo se siente uno, y sabemos desde hace siglos que los sentimien­tos humanos son fluidos e impredecibles. Hay muchos facto­res que pueden alterar tus sentimientos: un acontecimiento, los niveles de azúcar en sangre, la depresión, las fluctuacio­nes químicas, las hormonas, la salud, los estímulos externos, los niveles de energía, las creencias y hasta el vómito de gato. Dicho con otras palabras, cualquier cosa puede alterar tus sen­timientos. ¿De verdad quieres situar tus esperanzas en algo tan... inestable?

En cambio, la fuerza de voluntad es extremadamente fiable. Si uno se fuerza a hacer algo pase lo que pase, se puede depender de ello. Por supuesto, eso es solo si puedes forzarte a hacerlo.

La estrategia
La estrategia de los minihábitos consiste en forzarse uno mismo a emprender de una a cuatro acciones estratégicas «ridículamente pequeñas» todos los días. Esas acciones son demasiado pequeñas para fracasar, y demasiado peque­ñas también para saltárselas en ocasiones especiales. Sirven para dos propósitos: incitarte a hacer más y que lleguen a transformarse en hábitos.

Queremos estar en movimiento hacia nuestros objeti­vos tanto y tan frecuentemente como sea posible. Para ha­cerlo, necesitamos que la primera acción sea verdaderamente fácil, porque ese es el primer muro de resistencia que encon­traremos en cualquier tarea. Empezar es lo más difícil, pero eso no quiere decir que empezar tenga que ser difícil. La «di­ficultad» es relativa. Cuando la primera acción es solamente un empujoncito, la resistencia inicial se encoge.

Con este libro descubrirás:

  • Las incongruencias de la mayoría de las estrategias de crecimiento personal, estrategias de superación que van en contra de las reglas naturales de tu propio cerebro y que a la larga lo único que consiguen es alimentar la culpa y la frustración.
  • El concepto del minihábito, una pauta sencillísima de conducta positiva, que puedes aplicar cómodamente en tu día a día.
  • Que cumplir con un minihábito requiere un esfuerzo tan nimio que es imposible flaquear. Para conseguir resultados permanentes tienes que dejar de luchar contra tu cerebro y actuar según sus reglas.
  • Que hacer un poquito es mejor que no hacer nada (matemática pura), y hacer un poquito todos los días es infinitamente más efectivo que hacer mucho en un día.
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