¿Cómo es la relación con tu progenitora?

Desmitificando el rol de la buena madre y la buena hija a través de la obra de Bethany Webster

05 / nov / 21

Sanar herida materna

 

¿Por qué las mujeres se resignan a no destacar y a guardar silencio? ¿Por qué renuncian a sus objetivos profesionales y personales? ¿Qué fomenta la incertidumbre e inseguridad que sienten tantas mujeres?

La pensadora feminista Bethany Webster nos desvela en su libro Sanar la herida materna algunas claves de este comportamiento y su vinculación con el desempoderamiento sistemático del colectivo femenino por parte del patriarcado.

Bethany ha ayudado a innumerables mujeres a reexaminar sus vidas y la relación con sus madres, brindándoles la voz para expresar su dolor y alentándolas a compartir sus experiencias. ¿Quieres saber cómo? ¡Sigue leyendo!

Qué es
La herida materna se manifiesta en cuatro planos: personal, cultural, social y planetario. En el primero de ellos, se trataría de un conjunto de creencias y de patrones limitadores que hemos aceptado y que tienen su origen en las primeras dinámicas relacionales con nuestra madre, lo cual provoca problemas en muchas áreas de nuestra vida de adultas y afecta a nuestra visión de nosotras mismas, de las demás mujeres y de nuestro potencial.

¿A quién está dirigido este libro?
A todos. Tanto hombres como mujeres sufren la herida materna. Es un tema tan endémico en nuestra cultura que podría y debería ocupar varios volúmenes: este libro no es más que una introducción, y se centra principalmente en el plano personal. Si eres  madre, te animamos a que también leas esta obra desde tu perspectiva como hija, puesto que esta herida solo podemos sanarla con esa visión. A medida que te vas dando cuenta de cómo fuiste educada y del impacto que tuvo dicha educación sobre ti, es probable que cambie positivamente tu actitud como madre, lo cual te ayudará a crear vínculos más fuertes y saludables con tus hijos e hijas.

Beneficios
Iniciar el proceso de sanar la herida  materna tiene una serie de beneficios. Te contaré algunos. Por un lado, recobramos la sensibilidad hacia la vida: la vida renace. En vez de ver las cosas a través de un prisma de etiquetas muertas, podemos percibir el valor de la vida que nos rodea.


Integramos en lugar de encasillar: somos más capaces de ver la vida como una totalidad integrada y aumenta nuestra autoconciencia.


Reivindicamos vías de conocimiento vivas: la experiencia vivida se convierte en una fuente de sabiduría e información.


Priorizamos el ser, en lugar del hacer: confiamos en nuestra necesidad de descansar, de silencio, de espacio, de tiempo, sin sentir que nos va a suceder algo terrible si no somos productivas.


Valoramos la vulnerabilidad: cuando nos damos cuenta del alcance y de la magnitud de todo lo que hemos sufrido emocionalmente de niñas, valoramos emociones como la ira y la tristeza, y les damos la bienvenida, en vez de juzgarlas o avergonzarnos de ellas.

 

Con este libro aprenderás:

  • Herramientas prácticas para identificar las manifestaciones de la herida materna en nuestra vida diaria.
  • Poner en marcha estrategias que podemos utilizar para curarnos y evitar que nuestras hijas padezcan el mismo dolor.
  • Consejos sobre cómo reconectarnos con nuestra niña interior, sentir la ausencia de nuestra madre, dejar de tratar de complacer a todo el mundo y, en última instancia, transformar nuestra angustia e ira en sanación y amor propio.
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