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Marzo, mes del despertar interior II: Regular el sistema nervioso

Regula el sistema nervioso

En la primera entrega de nuestra serie Marzo, mes del despertar interior hablábamos de los bloqueos de energía y de cómo ciertas emociones reprimidas pueden generar sensación de estancamiento en nuestra vida. En esta segunda parte queremos explorar otra perspectiva que puede cambiar radicalmente la forma en que interpretamos esos momentos: muchas veces no se trata de falta de motivación, sino de la necesidad de regular el sistema nervioso.

En muchas ocasiones, cuando nos sentimos cansados, bloqueados o incapaces de avanzar, pensamos que se trata de una cuestión de falta de disciplina o fuerza de voluntad. Sin embargo, cada vez más investigaciones en psicología del trauma y neurociencia apuntan en otra dirección: nuestro estado interno depende en gran medida de cómo funciona nuestro sistema nervioso.

El libro Teoría polivagal aplicada al trauma de la doctora Arielle Schwartz, explica cómo comprender este funcionamiento puede ayudarnos a desarrollar resiliencia y recuperar una sensación de equilibrio interno.

Resumen de Teoría polivagal aplicada al trauma

El estrés forma parte de la vida, y casi todos experimentaremos algún acontecimiento traumático o altamente estresante. Según indica Arielle Schwartz, estas experiencias no solo afectan la mente, sino también el cuerpo. Ansiedad, irritabilidad, fatiga, problemas digestivos o dolores crónicos pueden estar asociados con una desregulación del sistema nervioso autónomo.

Este sistema regula funciones automáticas como la respiración y el ritmo cardíaco, y tiene dos grandes respuestas: activación (sistema simpático), que prepara al cuerpo para actuar, y relajación (sistema parasimpático), que permite recuperarse. Cuando el equilibrio se pierde, podemos quedar atrapados en alerta constante o en agotamiento y desconexión. En ambos casos, regular el sistema nervioso se vuelve esencial para recuperar energía y claridad mental.

El nervio vago: el puente entre mente y cuerpo

El nervio vago conecta el cerebro con órganos como corazón, pulmones y sistema digestivo. Funciona como un canal de comunicación que permite al organismo responder de manera flexible a los desafíos. Cuando el nervio vago tiene buen tono, somos capaces de adaptarnos mejor al estrés, recuperarnos más rápido y sentirnos más conectados con nosotros mismos y los demás. En otras palabras, regular el sistema nervioso es una de las bases de la resiliencia.

Teoría polivagal aplicada al trauma también destaca la importancia del sistema nervioso entérico, o “cerebro abdominal”. Nuestro intestino produce neurotransmisores como la serotonina y mantiene comunicación constante con el cerebro. Por eso muchas emociones se manifiestan en el abdomen: un nudo en el estómago ante la tensión o mariposas cuando algo nos emociona. Cuando hemos vivido experiencias difíciles, es común desconectarnos de estas señales como forma de protección. Recuperar la conexión con el cuerpo es clave para regular el sistema nervioso y recuperar la intuición interna.

La neuroplasticidad y la transformación

Durante mucho tiempo se pensó que el cerebro adulto era rígido. Hoy sabemos que posee una gran capacidad de transformación gracias a la neuroplasticidad. Cada pensamiento, emoción o experiencia activa redes neuronales que se fortalecen con la repetición. Esto significa que patrones negativos o positivos se consolidan con el tiempo.

La buena noticia es que podemos fomentar la neuroplasticidad positiva: crear conexiones neuronales asociadas a seguridad, calma y conexión. Y de nuevo, el primer paso suele ser regular el sistema nervioso para que el cuerpo salga del modo de supervivencia.

Prácticas sencillas para equilibrar el sistema nervioso

Existen formas fáciles de estimular el nervio vago y favorecer el equilibrio interno: respiración consciente, yoga, contacto con agua fría, automasaje, prácticas de gratitud y autocompasión. Estas estrategias no son soluciones rápidas, sino hábitos que, practicados con constancia, ayudan al organismo a recuperar su capacidad natural de regulación, tal como detalla la doctora Schwartz.

Cuando hablamos de crecimiento personal solemos pensar en cambios de mentalidad o decisiones más conscientes. Sin embargo, el verdadero cambio también implica comprender y cuidar el sistema nervioso que sostiene nuestra experiencia diaria.

El despertar interior también pasa por el cuerpo

A veces no se trata de motivarnos más, sino de regularnos mejor. La pregunta deja de ser “¿por qué no avanzo?” y se transforma en “¿qué necesita mi sistema nervioso para sentirse seguro?”. Este marzo, en nuestro camino de despertar interior, puede ser un buen momento para explorar esta posibilidad: aprender a escuchar al cuerpo, fortalecer la resiliencia y construir una relación más amable con nosotros mismos.

Cuando el sistema nervioso encuentra seguridad, muchas cosas comienzan a cambiar de forma natural: la claridad mental mejora, la energía se recupera y la sensación de conexión con nosotros mismos y con los demás se profundiza.

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