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Cómo hacerte un ‘lifting’ emocional

Del mismo modo que cuando nos hacemos una herida, la piel vuelve a regenerarse con un tejido más grueso a modo de protección (es lo que se conoce como el tejido cicatricial), cuando alguien nos hiere, desarrollamos «cicatrices» emocionales o espirituales para autoprotegernos. Así lo explica el doctor Maxwell Maltz en Psicocibernética, una de nuestras novedades del mes de julio.

No estamos ante un título cualquiera, sino ante el libro de autoayuda más influyente del Siglo XX. Aunque Psicocibernética gira en torno al concepto de la autoimagen, Maxwell Maltz dedica un capítulo del libro a cómo eliminar esas cicatrices emocionales que desconectan a las personas de «su verdadero yo y de la vida».

El caso de George T.

Efectivamente, las cicatrices, ya sean físicas o emocionales, tienen efectos contrarios a nuestros intereses. Maxwell habla en Psicocibernética del caso de George T., uno de sus pacientes. Un joven abogado que sufrió un accidente de tráfico que le desfiguró la cara justo cuando su carrera estaba despegando.

Al sentirse intimidado por su propia imagen y por el miedo que creía generar en su entorno, George empezó a rechazar casos, a beber y a aislarse del mundo. Sus cicatrices faciales podían protegerle frente a futuros accidentes, pero era más vulnerable a sufrir «heridas» sociales.

Con el paso del tiempo, George decidió someterse a una cirugía con el Dr. Maltz para recuperar su antiguo rostro. Este hecho supuso el inicio de una nueva vida para el joven abogado.

A pesar de lo que pueda parecer, Maxwell Maltz señala que este cambio no fue consecuencia directa de la cirugía plástica, sino la curación de las cicatrices emocionales y «el restablecimiento de la autoimagen de George como un miembro aceptable de la sociedad.»

Lifting emocional

La cirugía plástica marcó un antes y un después en la vida de George T., ¿pero que ocurre cuando nuestras heridas emocionales no son consecuencia directa de lesiones físicas?

Maxwell Maltz señala en Psicocibernética que el tejido cicatricial que generamos después de una experiencia negativa como una ruptura amorosa nos protege de la persona que nos hirió originalmente, pero también de todos los demás seres humanos, constituyendo «un muro emocional que no pueden atravesar ni amigos ni enemigos».

«La persona que tiene cicatrices emocionales no solo se ve a sí
misma como no deseada, no querida e incapaz, sino que también concibe
el mundo en el que vive como un lugar hostil.»

 

Ahora te ofrecemos tres reglas para inmunizarte contra las heridas emocionales y sus efectos que recoge Maxwell Maltz en Psicocibernética.

  1. Sé demasiado grande para sentirte amenazado.
  2. Una actitud autosuficiente y responsable te hace menos
    vulnerable.
  3. Relájate para no sufrir heridas emocionales.

Maxwell Maltz plantea otra situación. ¿Qué ocurre cuando las heridas emocionales son provocadas por hechos que ocurrieron en el pasado? Es en este caso cuando el propio Maltz nos invita a convertirnos en cirujanos plásticos.

El bisturí

Este tipo de heridas emocionales, que se encuentran tan arraigadas, no pueden ser tratadas o medicadas. Según Maltz, la única solución es eliminarlas por completo. Para ello, propone el perdón como la única herramienta capaz de realizar un lifting espiritual.

El autor habla de este concepto desde diversos puntos de vista, pero sobre todo defiende que es posible perdonar y que los resultados serán «una nueva vida, una vitalidad renovada, una nueva paz mental y una felicidad inédita».

Si quieres saber cómo, te recomendamos la lectura de la edición actualizada y ampliada con contenido vigente y atractivo de un best seller que ya ha ayudado a más de 30 millones de personas tan solo en EE.UU.

¿Necesitas acabar con esas heridas emocionales que no te dejan mostrarte tal y como eres? Este es tu libro.

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